Capítulo 1:
quién

Mi nombre es Gabriel, aunque no siempre ha sido así. Hubo un tiempo en el que llegué a ser Kevin, pero ese chico se fue tras un parto y una carta cuyo remitente nunca llegó a existir. Yo, Gabriel, nací un 27 de junio de 1994 en Las Palmas de Gran Canaria después de que, tras diez meses de gestación, decidiese que era hora de salir al mundo real. Mi madre, desde luego, lo agradeció. Fue la madrugada de un lunes, entre voces que, asombradas, sólo podían decir que aquel niño, moreno y arrugado, había nacido con manos de pianista.

Desde ese día, mi personalidad comenzó a forjarse gracias a las expectativas que el mundo y, quizás, yo mismo, tenía puestas en mí. Con tiempo, y consciente de que debía ser la mejor versión de mí mismo, aprendí a ser fuerte sin olvidar la fragilidad que siempre me había caracterizado; dejé atrás las molestas corazas sin perder el miedo a sufrir; comencé a escuchar para saber qué decir.


Así nació Gabriel Garcher, la persona.

Capítulo 2:
qué

Con tres años, aprendí a leer, y eso que no comencé a hablar hasta cumplir los dos -por lo visto, mi filosofía de vida era «más vale tarde que nunca»-. Todo surgió en el baño de mi casa, sentado en el váter con mi maletín de colores, mientras mi madre se duchaba.


Mi tutora en ese entonces, Lele, le contó a una madre muy asustada que su hijo poseía una inteligencia particular. Desde ese momento, mi madre empezó a creer firmemente en la idea de que su hijo, yo, había nacido para ser alguien que marcase la diferencia, y fue capaz de conseguir que yo también lo pensase. Yo había nacido para ser alguien grande.


Con esta idea en mente, pasó el tiempo y, con él, cambiaron mis aspiraciones en la vida: de querer ser pintor de casas pasé a soñar con ser cocinero, policía o psicólogo. Luego quise ser médico, abogado, químico o matemático. Un sinfín de cambios llegaron hasta que, finalmente, descubrí la verdad: yo quería ser escritor. ¿Quién podía impedírmelo? Sólo había una hoja en blanco; el resto dependía de mí.


Así nació Gabriel Garcher, el escritor.