noviembre 29, 2017

«Operación Triunfo» está destrozando mi vida

«Operación Triunfo» está destrozando mi vida

Tengo un problema. Más de uno, si soy sincero, pero hace tiempo que la mayor parte de ellos ha dejado de importar. El mundo, tal como lo conocía, ha dejado de existir. Creía que había mejorado, pero he comenzado a darme cuenta de que estoy sumergido en un bucle del que muy difícilmente podré salir. Operación Triunfo ha destrozado mi vida.

Escribo esta carta de desahogo mientras, en mi Spotify, suenan mis canciones favoritas. Mis canciones favoritas de las galas de Operación Triunfo. Porque ya no existe más música más allá del repertorio que se ofrece cada semana. En mi cabeza, resuenan una y otra vez «tambor, tambor» y «co-sas bue-nas». La Bikina ha pasado a ser mi canción favorita, y eso que hace una semana no sabía qué demonios era una bikina. Ahora no dejo de sentirme altanera, preciosa y orgullosa. Ana War, ¿qué me has hecho?

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En la foto, Ana War, futura presidenta de España

Ana Guerra, Ana War para todos, es concursante de Operación Triunfo. Es una concursante, pero yo ya siento que es de mi familia. Todos lo son, con ovejas negras incluidas. Gracias al 24 horas en YouTube, los veo más que a la de verdad. Lo de 24 horas nunca había tenido tanto sentido; nunca había estado tanto tiempo seguido siguiendo la vida de unas personas. Incluso sus meriendas, no sea que me pierda cualquier hito en su paso por la Academia. He llegado a pasarme mi parada de metro por ver el 24 horas. Y no pasa nada.

Amaia, una de las pequeñas de esta gran familia que me he inventado, y futura reina de España, mide el tiempo en menstruaciones. Yo, en cambio, he aprendido a medirlo en situaciones relevantes de Operación Triunfo. Así paso las semanas y, casi sin darme cuenta, sobrevivo. Los martes se reparten los temas, y me alegro cuando veo que la elección mejora cada semana; los miércoles llegan los primeros ensayos, que van seguidos por el primer pase de micros el jueves. Por lo general, suele ser un desastre y, aunque soy ateo, rezo para que ese desastre desaparezca con el paso de los días. Los viernes continúan ensayando para el segundo pase de micros del sábado, donde casi siempre nos sorprenden y yo me tranquilizo sabiendo que mis niños lo harán estupendamente en la gala. El domingo, para acabar la semana, son los últimos ensayos.

El lunes comienza la semana con la gala. Es entonces cuando sé que todo el sufrimiento de la semana ha merecido la pena. Se defienden y brillan en las galas, y yo me despierto cada martes con las mayores ojeras de mi vida. Mi ciclo de sueño no ha vuelto a ser el mismo desde que Operación Triunfo ha vuelto. 

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Amaia y Aitana, mis favoritas

El programa también ha hecho que vuelva a creer en el amor. A priori, no habría ningún problema, si no fuese por el hecho de que me he convertido en esa persona que se alimenta de las relaciones sentimentales de otros: Almaia, la unión de Alfred y Amaia, es cada vez más real. Nunca una relación heterosexual me había hecho tanta ilusión. Es casi enfermizo.

En Twitter, la situación no es diferente. No hay un tuit que me pierda, y bxstxrdo se ha convertido en un imprescindible. Confío en él más que en mí mismo. Me río con cada meme que sale a la luz, y lloro cuando descubro que Nerea y Aitana están sufriendo. Después de un mes, incluso me he permitido creer que formo parte del programa: propongo canciones para cada concursante y, en ocasiones, hago alguna que otra sugerencia para mejorar. Aunque sepa que nadie me va a escuchar.

Operación Triunfo me hace feliz, pero sé que me está destrozando la vida, tanto como cuando me prometí a mí mismo que no volvería a beber un fin de semana, tanto como cuando intenté convencerme de que ir al gimnasio era una buena idea, tanto como cuando juré que nunca volvería a llegar a fin de mes con una imagen muy triste en mi cuenta bancaria. Porque Operación Triunfo no es eterno, ¿y qué quedará cuando los concursantes abandonen la Academia para continuar con sus vidas o empezar una nueva? Ya no sonarán los tambores y, mucho menos, quedarán co-sas bue-nas.

Foto de portada: vertele
Cuentos chinos #
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